La mano de Jehova sobre ti

Te guía

Te cuida

Te sana

Te bendice

Rompe maldiciones

En el libro de Ezequiel, la frase **»vino sobre él la mano de Jehová»** no es un adorno poético. Es la marca de su ministerio profético.

 

Aparece 7 veces y estructura todo el libro: Ezequiel 1:3; 3:14; 3:22; 8:1; 33:22; 37:1; 40:1. En ningún otro libro del Antiguo Testamento, con excepción de 2 Reyes 3:15 con Eliseo, tiene este peso tan personal y continuo.

 

Su importancia se entiende en 5 dimensiones:

 

### 1. Es su legitimación como profeta

Ezequiel es sacerdote, hijo de Buzi, exiliado junto al río Quebar en Babilonia. No está en el Templo, no tiene linaje real. Cuando dice en 1:3 «vino allí sobre él la mano de Jehová», está diciendo: «No hablo por mí mismo, fui tomado y autorizado por Dios». Esa mano lo convierte en agente y representante especial de Dios.

 

Los comentaristas clásicos señalan que esa expresión denota «la peculiar condición mental del profeta cuando la comunicación de la verdad divina iba acompañada de experiencias de un orden visionario».

 

### 2. Es fuerza y capacitación, no solo inspiración

El nombre mismo de Ezequiel, *Yehezqel*, significa «Dios fortalece». La mano sobre él connota «la idea de la fuerza de Dios a favor de la persona involucrada».

 

No era un hombre fuerte por naturaleza. En Ezequiel 3:14 él mismo confiesa:

 

> «El espíritu, pues, me elevó y me llevó. Yo fui, pero con amargura y lleno de indignación, mientras la mano de Jehová era fuerte sobre mí.»

 

Estaba abrumado, amargado por la dureza de su misión a un pueblo rebelde. La mano fuerte es lo que lo sostiene para no huir.

 

### 3. Es el medio de revelación

En Ezequiel, la mano de Jehová no es solo para inspirar, sino para conducir, arrebatar, obligar y transportar en relación a las visiones.

 

> «La mano de Jehová tiene control aun sobre sus movimientos, transportándole incluso a lugares distantes»

 

Así sucede:

– **Ezequiel 3:22; 8:1; 37:1; 40:1** – Lo levanta y lo transporta físicamente en el Espíritu al valle de los huesos secos, a Jerusalén, al futuro Templo.

– **Ezequiel 8:1** – «vino allí sobre mí la mano de Jehová» mientras estaba sentado con los ancianos, y ve la abominación en el Templo.

– **Ezequiel 33:22** – «La mano de Jehová había sido sobre mí la tarde antes» para abrirle la boca después de un tiempo de silencio. Es Dios preparándolo antes de darle la palabra.

 

La expresión designa que «está como poseído por una fuerza superior divina», un estado profético similar al de Isaías, Daniel y Juan.

 

### 4. Es control soberano y obediencia

No es una caricia suave. En Ezequiel es una mano que agarra. Dios lo toma, lo sienta, lo levanta, lo lleva. Le quita la capacidad de hablar por 7 años (3:26) y se la devuelve en 33:22. Es la señal de que el profeta no es dueño de su mensaje ni de su vida. Es la imagen más gráfica del control del poder de Jehová sobre él.

 

### 5. Es esperanza en el exilio

Para los exiliados en Babilonia, que pensaban que Dios se había quedado en Jerusalén y los había abandonado, ver a un profeta sobre el cual «la mano de Jehová estaba allí» en tierra de los caldeos, era la prueba de que Dios seguía presente, actuando y gobernando aun fuera de la tierra prometida.

 

En resumen, sin la mano de Dios, Ezequiel es solo un sacerdote exiliado, deprimido y sin autoridad. Con la mano de Dios sobre él, es fortalecido, transportado, inspirado y convertido en Atalaya de Israel.

 

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